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Para abordar el desafío del sinhogarismo en las calles de Barcelona, que se agrava cada día más — incluida la vulnerabilidad cada vez mayor de las personas que están sin hogar desde hace más de seis meses — la ONG local Arrels Fundació está pidiendo que se pongan en práctica una serie de iniciativas.

Las iniciativas propuestas son:
• Disponibilizar espacios pequeños adaptados para grupos específicos como mujeres, personas LGBTQ+, personas con mascotas, personas con adicciones y personas con problemas de salud mental.
• Establecer el derecho a la vivienda como punto de partida: incorporar más instalaciones para ayudar a las personas sin hogar a acceder a viviendas sociales y una mayor colaboración entre los sectores público y privado para ampliar la cantidad de casas de Vivienda Primero en la ciudad.
• Ofrecer un sistema más conectado de asistencia para las personas que salen de la cárcel, obtienen el alta de un hospital o quedan excluidas del sistema de asistencia social infantil.
• Garantizar que las personas sin hogar que reciben asistencia durante la emergencia de salud pública que presenta la COVID-19 no vuelvan a la calle.

La evidencia que se recopiló durante los últimos cuatro años indica que, si alguien vive en la calle por más de seis meses — algo que ocurre con la mayoría de estas personas —, las probabilidades de que su salud física y mental se deteriore, y el riesgo de que sufran abusos o violencia, se duplican o más.

En Arrels — uno de los principales socios de la Campaña Europea para Terminar con el Sinhogarismo en las Calles en Barcelona — están tomando medidas inmediatas para ampliar y fortalecer sus equipos de asistencia comunitaria en las calles. Además, están habilitando más alojamientos, mejorando los servicios de asesoramiento disponibles para el público general con respecto a las personas que viven a la intemperie, y usando datos consistentes para tener una influencia sobre las políticas y las prácticas.

El equipo de Arrels detalló sus observaciones o propuestas en un informe nuevo: “Viure al carrer a Barcelona. Radiografia d’una ciutat sense llar” (Vivir en las calles de Barcelona. Radiografía de una ciudad sin hogar).

El informe — financiado por el Subsidio para innovaciones de World Habitat — ofrece un análisis detallado sobre el sinhogarismo en Barcelona, donde más de la mitad de las personas que viven en la calle, se encuentran en esa situación desde hace más de un año, y hay una espera de más de seis meses para acceder a un alojamiento de emergencia en un hostel. A este desafío se suman la COVID-19, los recursos limitados y las políticas restrictivas que, por ejemplo, no permiten que los inmigrantes accedan a los servicios de asistencia, lo cual hace que la dura realidad de las personas sin techo que viven en la calle sea aún más cruda.

Ferran Busquets, Director de Arrels Fundació, dijo:

“La solución consiste en prevención y vivienda. Hasta que llegue esa respuesta, debemos buscar soluciones que minimicen el sufrimiento de las personas. Además de, lógicamente, resolver las causas que las obligan a vivir en la calle”.

Juan Verdón, que vivió en la calle 15 años, dijo:

“La violencia es moneda corriente. La mayoría de las veces es verbal, y también hay casos de agresión por la agresión misma, como cuando alguien maltrata a una mujer por el solo hecho de lastimarla. Porque, ¿qué crimen cometo si duermo en la calle? ¿Por qué vienes a molestarme?”.

Marta Maynou, Jefa del Equipo de Acogida de Arrels Fundació, dijo:

“Hay un vacío en los servicios para mujeres que viven en la calle. Por un lado, la red de personas sin hogar es muy masculina, lo cual genera una falta de servicios de atención específicos para mujeres. Por otro lado, los recursos para mujeres no se adaptan a la realidad de aquellas que viven en la calle”.

Bob Walker, Promotor de Asistencia del Equipo de Calle de Arrels Fundació, dijo:

“Cuanto más tiempo vives en la calle, menos posibilidades hay para que dejes de hacerlo. No tienes trabajo, no tienes un hogar estable, la autoestima y la confianza desaparecen… Cuando ya pasaron seis meses, dejas de pensar en la situación como algo temporal”.

Louise Winterburn, Subdirectora Ejecutiva de World Habitat, dijo:

“Un solo día viviendo en la calle ya representa una injusticia inadmisible y una violación de los derechos. Pero, como se detalla en este informe, a partir de los seis meses la vulnerabilidad de las personas se profundiza, y esto es alarmante e inaceptable. No solo implica el deterioro de la salud física y mental, sino que también se intensifica el riesgo de abuso físico y mental. Apoyamos a Arrels en su demanda de medidas para tratar esta situación urgente”.

Los datos para la elaboración de este informe se recopilaron durante los últimos cuatro años en Semanas de Conexiones, en las que voluntarios van al encuentro de las personas que viven en la calle para charlar con ellas y comprender sus experiencias y necesidades. Entre 2016 y 2019 participaron más de 1.400 personas sin hogar y 1.400 voluntarios. La información que se obtiene gracias a estas jornadas de recopilación de datos es fundamental para la promoción de políticas y la creación de recursos que se adapten a las realidades de quienes duermen en la calle.


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