Millones de turistas visitan Barcelona cada año y optan por alojarse en apartamentos anunciados en plataformas de alquiler vacacional, contribuyendo así, sin saberlo, a la creciente crisis de vivienda de la ciudad. Cada vivienda que se retira de circulación para que la gente local la alquile aumenta la presión sobre la vivienda asequible en Cataluña, que actualmente tiene un déficit de 170,000 viviendas. A medida que aumenta el desempleo y disminuyen los ingresos, quienes tienen una vivienda corren un mayor riesgo de desahucio y de quedarse sin hogar.

El proyecto Viviendas para las Entidades Sociales aumenta la oferta de vivienda asequible en la región mediante la adquisición y rehabilitación de viviendas vacías o la obtención de contratos de arrendamiento para ofrecerlas a organizaciones benéficas que trabajan con personas vulnerables. El proyecto está gestionado por Habitat3, que rehabilita las viviendas en colaboración con empresas sociales locales que capacitan a personas en situación de exclusión social para ayudarles a encontrar trabajo en el futuro. Habitat3 gestiona las viviendas y las organizaciones benéficas seleccionan a los inquilinos, ofreciendo apoyo continuo en áreas como salud mental, drogodependencia, discapacidad, violencia de género y migración.

Actualmente, el proyecto gestiona 99 viviendas rehabilitadas, que albergan a 187 inquilinos vulnerables. Habitat3 colabora con el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña para garantizar la provisión de más viviendas y brindar a más personas la oportunidad de construir una vida mejor.


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Juan Carlos tiene 70 años y vive en un piso de alquiler asequible a través del programa Hábitat3 en el barrio Gótico. Tras años de vivienda precaria —viviendo en pensiones y habitaciones estrechas e insalubres—, afrontó una etapa muy difícil tras la muerte de su padre, que empeoró su salud mental y su consumo de alcohol…