Los residentes de Barcelona, Cataluña y la región de Cataluña se enfrentan a una crisis de asequibilidad y escasez de vivienda pública que agrava las dificultades. Como respuesta, está surgiendo un movimiento de cooperativas de vivienda por derecho de uso, que promueve una alternativa asequible, sostenible y ética a los modelos tradicionales de propiedad-ocupación o alquiler privado. Sostre Cívic es una organización paraguas que apoya a las cooperativas en la compra o promoción de edificios, generalmente en terrenos municipales, y defiende el sector en Cataluña y en toda España.
Su ambición es diversificar las opciones de tenencia en el mercado inmobiliario catalán, de modo que en 20 a 30 años el 10% de las viviendas de la región sean cooperativas. Bajo el modelo de derecho de uso, la cooperativa conserva la propiedad colectiva de la propiedad y sus socios tienen derecho a usar las viviendas indefinidamente. Los residentes pagan una aportación inicial, que se les devuelve si se marchan, y una cuota mensual similar a la de un alquiler. Estas cuotas están directamente relacionadas con los costes del proyecto y no están vinculadas al mercado inmobiliario.
Sostre Cívic cuenta con el apoyo de las autoridades locales en materia de disponibilidad de terrenos y mediante subvenciones. Los proyectos individuales se financian mediante préstamos de banca ética y también a través del Instituto Catalán de Finanzas. La organización cuenta actualmente con 1,000 miembros y 17 proyectos en marcha en Cataluña, que abarcan 236 viviendas.














