Un fideicomiso de tierras comunitarias está ayudando a transformar un asentamiento informal en torno a un cauce fluvial contaminado y propenso a inundaciones en una comunidad sostenible. Ofrece un nuevo modelo para mejorar los asentamientos informales en las ciudades sin que se vuelvan inasequibles para los residentes originales.
El fideicomiso de tierras comunitarias ha permitido a la comunidad local:
- Legalizar la relación entre más de 2,000 familias y el terreno donde se encuentran sus viviendas.
- Garantizar viviendas asequibles y seguras.
- Reubicar a las personas que vivían en zonas de alto riesgo de manera justa y razonable.
- Mejorar las condiciones ambientales mediante el desarrollo de infraestructura básica y el dragado del canal.
- Garantizar la propiedad y gestión del área por parte de la comunidad y para la comunidad.
El Caño Martín Peña fue una vez una vía fluvial que atravesaba San Juan, la capital de Puerto Rico. Ocupantes empobrecidos se asentaron en los manglares de sus orillas, construyendo más de 5,000 viviendas informales. El agua se llenó de escombros y sedimentos, y al no contar con alcantarillado, se contaminó gravemente. Sin un canal por donde fluir, cada vez que llovía, la zona se inundaba, creando una situación peligrosa para los residentes.







