Curitiba, una ciudad de 1.6 millones de habitantes en el sur de Brasil, es conocida mundialmente como un modelo de planificación urbana sostenible. Con un modesto presupuesto anual de 1 millones de dólares, la ciudad ha creado viviendas asequibles, un transporte público eficiente y una gestión eficaz de residuos, a la vez que fomenta un fuerte sentido de comunidad y ciudadanía.
La transformación de Curitiba comenzó en la década de 1960, cuando jóvenes arquitectos desarrollaron el Plan Maestro de 1966, priorizando el medio ambiente y las necesidades de los residentes por encima de proyectos costosos y ostentosos. La vivienda fue un elemento central de este plan. La agencia de vivienda de la ciudad (COHAB-CT) colabora con el instituto de planificación urbana (IPPUC) para ofrecer viviendas económicas y de alta calidad. En lugar de grandes bloques de viviendas, Curitiba construye barrios pequeños e integrados con escuelas, centros de salud y guarderías. La financiación proviene en parte de un Fondo Municipal de Vivienda, que recauda impuestos de promotores privados. Innovaciones como la "Ciudad Tecnológica" prueban nuevos métodos de construcción económicos, mientras que las "Aldeas Multipropósito" combinan viviendas y lugares de trabajo.
El sistema de transporte público basado en autobuses de Curitiba es su logro más destacado. Carriles exclusivos para autobuses, autobuses articulados de gran tamaño y una red eficiente transportan a más del 70% de los pasajeros diarios, reduciendo el tráfico, la contaminación y los costos de transporte.
La ciudad también es líder mundial en reciclaje. Dos tercios de sus residuos se reciclan, con programas que permiten a familias de bajos recursos intercambiar basura por comida o billetes de autobús. Las plantas de reciclaje ofrecen empleo a personas con discapacidad y exadictos.
Los programas educativos y sociales fortalecen el sentido de pertenencia de la ciudad. Bibliotecas con fachadas de colores brillantes, educadores de calle para niños sin hogar y centros culturales vecinales llamados "Calles de la Ciudadanía" ofrecen servicios y actividades comunitarias a los residentes.
Mediante una planificación creativa, participación ciudadana y un fuerte liderazgo local, Curitiba ha construido una ciudad sostenible que mejora la vida diaria de su gente y sirve como un ejemplo mundial de innovación urbana.


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