La pobreza, la escasez de vivienda y los desastres naturales azotan las zonas rurales de El Salvador. Sin una política gubernamental de vivienda social ni respuestas estructurales, los residentes se ven obligados, en su mayoría, a construir sus propias viviendas de tierra, vulnerables a terremotos, inundaciones y enfermedades. La escasez de agua, la contaminación y el aumento del costo de la vida agravan la situación.  

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo y la Vivienda Mínima (Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima - FUNDASAL) es una organización no gubernamental y sin fines de lucro, galardonada y fundada en 1968. Colabora con comunidades rurales y urbanas para mejorar sus lugares de residencia y aumenta sus habilidades y capacidades, prestando especial atención a las mujeres y los jóvenes. 

Este galardonado proyecto de desarrollo rural ha construido y mejorado más de 640 viviendas y centros comunitarios, ha implementado sanitarios secos, cocinas ecológicas, sistemas de captación de agua de lluvia y huertos orgánicos. Ha ampliado el acceso al agua y al saneamiento, y ha mejorado considerablemente la salud del entorno local. De esta forma, las condiciones de vida y el acceso a los alimentos han mejorado considerablemente para las 50,484 personas que viven en los cuatro municipios rurales donde se implementaron los proyectos.

136

Casas de tierra construidas y 504 mejoradas

59

sistemas de recolección de agua de lluvia instalados

822

jóvenes formados en salud y cultura


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La historia de Betsaíde

Antes de Fundasal, las mujeres de Alegría, Usulután, sabían poco sobre la construcción con tierra. Sus casas solían ser frágiles y se dañaban fácilmente con la lluvia y el paso del tiempo. La mayoría de las casas de la comunidad estaban construidas con paredes tradicionales de barro, propensas a agrietarse y derrumbarse. Fundasal lo cambió todo. A través de…