El proyecto "De Vuelta a Río" ha transformado la percepción que la gente tiene de una de las favelas más temidas de Río de Janeiro. Convirtió calles grises e inseguras en enormes obras de arte público al pintar las fachadas de las casas con colores brillantes y diseños audaces. Esto cambió no solo la apariencia de la zona, sino también cómo se sienten sus habitantes y cómo los perciben los forasteros.
El proyecto comenzó cuando dos artistas holandeses pintaron un mural en una favela en 2006. Con el tiempo, involucraron a la comunidad local, capacitando y pagando a jóvenes para que repararan y pintaran sus casas. Finalmente, crearon una obra de arte de 7,000 m² en 34 edificios. El objetivo no era solo arte, sino llevar esperanza, habilidades y orgullo a un lugar conocido desde hace mucho tiempo por la violencia y la pobreza.
A pesar de los retrasos debido a la violencia armada, el proyecto continuó en zonas más seguras y visibles. Ha ayudado a los residentes a aprender habilidades prácticas como yesería y pintura, y algunos ahora ganan dinero guiando turistas o creando arte. El proyecto se financia principalmente mediante crowdfunding, donaciones y apoyo privado.
Lo que lo hace especial es que utiliza el arte —y no el gobierno ni las grandes agencias de desarrollo— para inspirar el cambio. Además, llama la atención sobre la comunidad de forma positiva. El proyecto ha sido noticia en todo el mundo e incluso ha inspirado proyectos similares en Haití, Estados Unidos y México.
Los vecinos ahora se sienten más orgullosos de su barrio. Los colores brillantes han reemplazado el miedo, y los jóvenes tienen nuevas habilidades y oportunidades. Si bien la seguridad y la financiación siguen siendo un desafío, el proyecto demuestra que el trabajo creativo y comunitario puede marcar una verdadera diferencia, incluso en los lugares más difíciles.


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