Entre 1985 y 1996 se llevó a cabo en Barcelona un flujo continuo de proyectos con vistas a la remodelación integral de toda la ciudad, con la participación ciudadana en todos los aspectos. El paisaje urbano y la calidad de vida urbana se han mejorado mediante la restauración de 7,000 edificios, y la mejora del saneamiento y la higiene ha garantizado una mejor calidad de vida. El coste fue de 3.9 millones de dólares procedentes del erario público y 2.4 millones del sector privado. La participación ciudadana ha generado una fuerte identidad comunitaria. El programa continuó hasta 1999, con una mayor atención a los aspectos ecológicos y de ahorro energético de la mejora urbana.






