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Recientemente, compartimos historias sobre cómo residentes, organizaciones comunitarias y ONG tomaron medidas para hacer frente a la COVID-19 en asentamientos informales. En general, han sido estos grupos quienes brindaron apoyo a las familias para enfrentar los desafíos con los que tienen que lidiar —por ejemplo, la pérdida de sus ingresos y el acceso deficiente a agua y servicios de saneamiento.

Pedimos que nos contaran las experiencias de otras comunidades del mundo, estas son algunas de las respuestas que recibimos.

Asunción, Paraguay

TECHO, junto con otras organizaciones de la sociedad civil y académicos que conforman la Red de Apoyo a Asentamientos Precarios, desarrollaron una propuesta de colaboración a fin de respaldar las medidas para combatir la pandemia. Juntos, instalaron 300 estaciones de higiene, capacitaron a líderes comunitarios y coordinaron campañas de comunicación en 120 asentamientos en la zona de Asunción.

En junio, los 34 miembros (grupos y particulares) firmaron un memorándum de entendimiento (MDE) en el que se describen sus compromisos y la cooperación con el gobierno nacional en el contexto de la emergencia que presenta la COVID-19.

Condado de Baringo, Kenia

Oasis for the Vulnerable Group (Oasis para los grupos vulnerables) se concentró en el impacto de la pandemia sobre las mujeres y niñas. Brindaron acceso a productos para la higiene femenina, ya que algunas niñas recurrían al trabajo sexual para poder pagar estos artículos esenciales. Además de organizar talleres con mujeres jóvenes sobre cómo protegerse durante la pandemia, siguen luchando por políticas relacionadas con la problemática de la higiene menstrual, a fin de evitar el estigma social que siguen enfrentando muchas mujeres con respecto a este tema.

Nairobi, Kenia

Jóvenes de asentamientos informales crearon la Youth-led COVID-19 Emergency Response Coalition (Coalición de Jóvenes en Respuesta a la Emergencia de la COVID-19), conformada por 24 grupos liderados por jóvenes, con el objetivo de mejorar la salud y el empleo en sus comunidades.

En el centro juvenil de Mathare, el segundo asentamiento informal en tamaño de Nairobi, se construyeron estaciones para el lavado de manos, donde dos asistentes trabajan a diario para brindar información sobre cómo prevenir la COVID-19 y lavarse las manos de manera eficaz. Los jóvenes también participaron en el diseño y la producción de estaciones “sin contacto” para el lavado de manos. La idea ya se está replicando en otros condados de Kenia.

Como las mascarillas sanitarias son costosas para las personas de bajos ingresos, la Coalición trabajó junto a ONU-Hábitat y la Fundación Victor Wanyama para ayudar a fabricarlas. Colectivos de mujeres de los asentamientos informales Mathare y Kibera hacen las mascarillas para generar sus propios ingresos, y luego, los jóvenes las distribuyen en las estaciones para el lavado de manos.

Colombia

Eko Group H2O+ diseñó un “Ekolavamanos” portátil —una estación para el lavado de manos hecha con botellas recicladas— como una manera práctica de promover la higiene y el uso sostenible de agua y materiales. También fabricaron pantallas faciales protectoras a partir de botellas reutilizadas o de policarbonato para las personas de comunidades vulnerables.

Venezuela

Además de realizar una campaña informativa y distribuir alimentos, la Fundación Venezolana por el Derecho a la Vivienda está brindando asistencia telefónica a las personas que viven solas o que generaron trastornos de salud mental debido al confinamiento por la COVID-19.

Lima, Perú

La pandemia del coronavirus —que hizo que los ingresos se redujeran o desaparecieran por completo— se convirtió en una crisis alimentaria rápidamente. Las ollas comunes hoy son un salvavidas para las personas que viven en asentamientos informales de Lima. Estos comedores populares, u ollas comunes, siempre representaron una respuesta local en tiempos de crisis, pero las comunidades usaron las redes que ya existían para adaptarse con rapidez al incremento de la demanda de alimentos que originó la COVID-19. Al tratarse de una iniciativa informal y liderada por la comunidad, siguieron funcionando durante la pandemia, cuando otros esquemas gubernamentales oficiales cerraron. TECHO y CENCA mapearon 79 ollas comunes en el distrito más poblado de la ciudad y en 36 asentamientos informales de la zona.

Cuéntenos cómo está respondiendo su comunidad a la COVID-19 y manténganos actualizados sobre los avances al correo electrónico [email protected], o bien, a través de nuestras cuentas de Facebook, Instagram o Twitter.

Imagen: Ekolavamanos, Eko Group H2O+


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